La Dama de Shallot

 

Esta pintura de toques románticos y prerrafaelitas fue elaborada por John William Waterhouse en el año 1888, aunque fue exhibida por primera vez en 1894. Actualmente se encuentra situada en la Tate Britain de Londres. La obra forma parte de una trilogía que comparte la misma temática artúrica: La Dama de Shallot (1888), La Dama de Shallot mirando a Lancelot (1894) y “Cansada estoy de las sombras”, dijo la Dama de Shallot (1915).

 

Ficha técnica:

- Técnica pictórica: óleo sobre lienzo

- Medidas: 153 x 200 cm.

 

La leyenda de la dama de Shallot está relacionada con las historias del rey Arturo. Esta dama, llamada Elaine, estaba encerrada en una torre situada en la isla de Shallot, la cual quedaba rodeada por un río que conducía a la ciudad de Camelot. Nadie había visto jamás a esta dama y nadie conocía su existencia; únicamente los segadores, cuando estaban cortando la cebada de los alrededores, escuchaban un hermoso canto que asimilaban a un hada.

En su prisión, la joven se dedicaba a tejer durante toda la noche y todo el día.

Un día un susurro le advirtió de que si contemplaba Camelot desde la ventana de la torre una maldición se cerniría sobre ella; Elaine, desconociendo esta maldición, siguió tejiendo sin ninguna preocupación.

La dama sentía curiosidad por Camelot, por lo que, con un espejo que colgaba de la pared y vuelta de espaldas a la ventana, observaba la ciudad indirectamente, librándose así de las consecuencias de la maldición.

Tanto la ciudad como sus habitantes fascinaban a Elaine, así que tejía a modo de lienzo todo lo que veía a través del espejo.

En una de esas ocasiones que miró con el espejo la ciudad vio al apuesto Lancelot (Lanzarote), del cual cayó perdidamente enamorada. Entonces, dejó de tejer y miró de forma directa a Camelot, cayendo sobre ella en ese mismo instante la maldición: los telares salieron volando por la ventana y ondearon en el aire, el espejo se quebró... Elaine bajó de la torre (según otras versiones la edificación se desplomó) para huir y cogió una barca que flotaba en los alrededores de la isla, aunque antes de subirse escribió en la proa “La Dama de Shallot”. Hacia la noche, la barca se soltó de su amarre y la corriente del río, que conducía a Camelot, la arrastró mientras cantaba una última canción “lastimera” e “implorante”. Sin embargo, a Elaine se le fue helando la sangre lentamente y sus ojos se tornaron completamente negros, muriendo en la barca (y cumpliéndose la maldición) al mismo tiempo que observaba su queridísima Camelot por última vez.

 

Hacia el final del poema de Tennyson, que narra la historia de la dama de Shallot, se describe la muerte de Elaine. Esos versos, en los que Waterhouse se basó para pintar el lienzo, dicen lo siguiente:

 

Y en la oscura extensión río abajo

-como un audaz vidente en trance,

contemplando su infortunio-

con turbado semblante

miró hacia Camelot.

Y al final del día

la amarra soltó, dejándose llevar;

la corriente lejos arrastró

a la Dama de Shallot.

 

Yaciendo, vestida con níveas telas

ondeando sueltas a los lados

-cayendo sobre ella las ligeras hojas-

a través de los susurros nocturnos

navegó río abajo hacia Camelot:

Y yendo su proa a la deriva

entre campos y colinas de sauces,

oyeron cantar su última canción,

a la Dama de Shallot.

Escucharon una tuna, lastimera, implorante,

tanto en voz alta voz como en voz baja,

hasta que su sangre se fue helando lentamente,

y sus ojos se oscurecieron por completo,

vueltos hacia las torres de Camelot;

Y es que antes de que fuera llevada por la corriente

hacia la primera casa junto a la orilla,

murió cantando su canción,

la Dama de Shallot.

 

J. W. Waterhouse recoge en el cuadro el momento en el que Elaine está navegando por el río encima de la barca esperando que la maldición se cumpla, esperando morir.


El bosque rodea a Elaine en este lienzo. Es un paisaje oscuro y tenebroso en su mayoría, a excepción de una pequeña zona en el fondo derecho, donde los árboles se abren para dejar vislumbrar el azul del cielo descubierto; quizás, siguiendo la estela del Simbolismo del que Waterhouse también se hizo eco, ese recoveco de luz simbolice la esperanza, las ganas de la dama de llegar a Camelot, o ya su ascensión a los cielos por su pronta muerte.


Elaine, como cuenta Tennyson en su poema, huye de la torre situada en la isla de Shallot, lo cual puede traducirse, en época de Waterhouse, como la huida de la clausura por la que pasaban las mujeres del siglo XVIII-XIX. Esa prisión está representada en la pintura a mano izquierda por unas escaleras de piedra y por, entre los troncos de los árboles, partes de la torre que la mantenían encerrada. De ahí la oscuridad del cuadro en su parte izquierda, y su claridad y luminosidad (esperanza, huída…) en la zona de la derecha.


La dama de Shallot se encuentra casi en el centro del lienzo, encima de la barca que ella toma del muelle con el fin de escapar a Camelot. Su rostro trasluce tristeza y temor, sus ojos parecen ausentes, ya se están volviendo de color negro (como cuenta la leyenda), pero sus facciones no muestran agonía o desesperación, pues ha aceptado la maldición que se le viene encima; prueba de ello es que su postura aparece relajada, con los brazos caídos en posición de rendición, entregada ya a su mortal destino. Quizá Waterhouse la representó cantando su última canción, de ahí que su boca esté entreabierta.

 

Su mano derecha está cogiendo algo, al parecer las cadenas que atan la barca al muelle. Las cadenas suelen ser símbolo de atadura, puede que reflejando aquí que Elaine no quiere dejarse ir, no quiere morir.


 

Otros elementos que aparecen en la barca son las tres velas y el candil. De las tres velas sólo está encendida una, aunque hay indicios de que todas habían estado encendidas (se observa la cera cayendo por ellas). La llama de aquella que está encendida parece estar movida por una pequeña ráfaga de viento, a punto de apagarse como el resto, simbolizando que la dama va a fallecer en unos instantes (la llama de la vida), que la maldición se va a cumplir por completo.


 

La barca tiene escrito en su parte derecha unas letras o símbolos casi indescifrables. La leyenda cuenta que Elaine escribió en la proa “La Dama de Shallot”, por lo que, quizás, sea eso lo que está escrito en el cuadro de Waterhouse.


 

Lo que parece ser un Cristo crucificado también aparece en la proa de la barca, junto con el trío de velas, de lo cual no he podido encontrar parangón en la leyenda de Elaine. Quizás, esta especie de muñeco de budú de Jesucristo simule el paso a la otra vida de la dama de Shallot o represente un sentimiento común, es decir, que Waterhouse quiso hacernos ver a los espectadores de su obra que Elaine está sufriendo en ese instante lo mismo que padeció el Hijo de Dios en la cruz.


Por último, aunque no por ello menos importante, cabe destacar los mantos sobre los que la dama se asienta en la barca, aquellos que ella misma tejía representando las escenas de Camelot que observaba desde su prisión de la torre. Son dos escenas las que más claramente pintó Waterhouse: una de ellas (la de más a la derecha) refleja a los caballeros artúricos sobre sus caballos, siendo muy posiblemente Lancelot el que más cerca y detallado con una tela roja aparece, y la otra (a la izquierda) parece escenificar el castillo de Camelot con ella misma observándolo desde la lejanía.


 La dama de Shallot pudo morir por la curiosidad de ver Camelot directamente por la ventana de la torre o por el amor utópico que sentía por Lancelot (pues estaba muy lejos de poder hacerse real) o incluso por las ganas de formar parte del lujo del castillo del rey Arturo. La rebeldía o desobediencia de Elaine, por una u otra cosa, acabó pasándole factura, aunque finalmente murió “feliz” observando lo que desde el principio había deseado: la ciudad de Camelot.

 

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Comentarios: 4
  • #1

    WTE (lunes, 05 septiembre 2011 13:12)

    Nunca había escuchado esta leyenda, y me sorprende; pero la verdad es que la mitología artúrica es mucho más amplia y rica de lo que solemos conocer. No me extraña que los valores y la fantasía de estas historias cautivaran a Waterhouse.
    Muy acertado el estudio que has hecho del paisaje del cuadro: el contraste entre el marco izquierdo, tenebroso, y el derecho, con ese resquicio de luz que representa la esperanza, la ascensión, la libertad -en contraste no solo al cautiverio físico, sino probablemente también en oposición a un destino fatal.

  • #2

    Juicers Reviews (domingo, 05 mayo 2013 09:49)

    This particular article was in fact precisely what I had been in search of!

  • #3

    Marian (jueves, 04 septiembre 2014 10:16)

    WTE gracias por tu comentario.
    Como apuntas, la leyenda de Arturo tiene muchísimas vertientes, cada uno de sus personajes tiene su historia personal muy lograda.
    Me alegro mucho de que te haya gustado el estudio, es un lienzo repleto de sorpresas.

  • #4

    Marian (jueves, 04 septiembre 2014 10:18)

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