Romanticismo

 

El Romanticismo, aparecido a finales del siglo XVIII y desarrollado en la primera mitad del XIX, fue un movimiento revolucionario y liberal opuesto al racionalismo promulgado por la Ilustración y a la imposición de una serie de reglas del Neoclasicismo. Debido a su aspecto rebelde, el movimiento romántico quedó vinculado a la Revolución Francesa, habiendo multitud de cuadros relacionados con episodios de esta lucha y con la figura de Napoleón


 

La pintura romántica se divide en tres períodos diferentes en sus 100 años de vigencia:

  1. Prerromanticismo (1770-1820): el movimiento se expande paralelamente al Neoclasicismo, por lo que el estilo es neoclásico y los temas románticos.
  2. Apogeo del Romanticismo (1820-50)
  3. Postromanticismo (1850-70): se produce la progresiva debilitación del Romanticismo, que terminó por fragmentarse en diversas corrientes, entre ellas el Simbolismo y el Prerrafaelismo.

En un primer momento, el Romanticismo se desarrolló junto con el Neoclasicismo, dos movimientos totalmente opuestos: mientras que la tradición neoclásica proponía la belleza ideal, el racionalismo y defendía la Antigüedad clásica, la romántica exaltaba las pasiones y sentimientos, lo irracional y lo imaginario, y promulgaba la temática histórica y legendaria de la Edad Media y la mitológica del Norte de Europa. Por lo tanto, el Romanticismo se caracteriza por el sentimentalismo, es decir, por la superioridad de la pasión sobre la razón, por el irracionalismo y la imaginación y por el individualismo típico de la época. El subjetivismo o intimidad y la originalidad del Romanticismo demuestran la libertad y rebeldía ante las reglas establecidas.

 

Otra característica romántica es la visión trágica de la Humanidad, subordinada ésta a los designios de la Naturaleza; a causa de este pesimismo, los artistas pintaban edificios en ruinas, masacres, episodios de locura, etc. Los románticos sentían interés por la violencia, la lucha, la melancolía, lo misterioso…, por todo aquello que podía generar dolor y lienzos dramáticos. Recurren frecuentemente al tema de la muerte y a aspectos macabros y fantasiosos.


Además del culto al Medievo y a la mitología nórdica, los temas exóticos relacionados con Oriente y las civilizaciones árabes también adquirieron relevancia.


El tema de la Naturaleza es recurrente como forma de expresar emociones humanas.


La Catedral de Salisbury vista desde el jardín del Palacio Episcopal. John Constable, 1823
La Catedral de Salisbury vista desde el jardín del Palacio Episcopal. John Constable, 1823

 

Los temas folclóricos o costumbristas reflejan a personajes populares y humildes en su vida cotidiana, pues otro de los objetivos románticos es la exaltación del pueblo.

 

En cuanto al estilo pictórico, el Romanticismo utiliza fuertes contrastes de luz y sombra, el llamadoclaroscuro”, lo que da sensación de tensión y movimiento. Debido a que el color destaca por encima del dibujo, parece que las obras hayan sido elaboradas de forma espontánea e impulsiva.

A pesar de que existe cierta unanimidad en las características del Romanticismo, hay diferencias dependiendo del país. La pintura romántica francesa, representada por las obras de Théodore Géricault y Eugène Delacroix, destaca por el reflejo de las revoluciones políticas y los desastres, mientras que la inglesa tan sólo se centra en los paisajes (John Constable, Joseph W. Turner, William Blake…).

 

Caspar David Friedrich, cuyas obras transmiten sentimientos místicos antes que lugares concretos, es el mayor representante de la pintura alemana romántica.

Francia

Inglaterra

Alemania

 

Francisco de Goya también elaboró temas dramáticos durante la Guerra de Independencia o del Francés bajo un aura de pesadilla y fantasía, apareciendo de este modo como mayor exponente del Romanticismo español. Aunque, realmente, Goya no se inserta en ningún movimiento concreto, escapa a cualquier clasificación.


El 3 de mayo de 1808. Goya, 1814. En este lienzo puede verse el dramatismo y el dolor que promulga el Romanticismo
El 3 de mayo de 1808. Goya, 1814. En este lienzo puede verse el dramatismo y el dolor que promulga el Romanticismo

 

El hecho de recurrir a temas medievales recuperados de la literatura (Tristán e Isolda, 1916; La Dama de Shalott, 1888…), a aspectos orientales (Cleopatra, 1888) y a elementos fantasiosos, como las lamias o las sirenas, el sentimentalismo, la imaginación, la intimidad y, en ocasiones, la utilización de contrastes de luz y sombra, demuestran que Waterhouse es un representante del movimiento romántico.

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